jueves, 14 de junio de 2012

¡NO NECESITAS SER MILLONARIO PARA DAR LO QUE TIENES!



 ¡No hay un solo hijo de Dios en esta tierra que no pueda permitirse contribuir a Su Obra! Tal vez creas que no te lo puedes permitir, o quizás no puedas dar mucho al principio, pero Dios bendice a todos los que dan, ¡y si no eres rico, tienes aún más razones por las cuales deberías dar, para que el Señor pueda bendecirte y ayudarte a tener más!


¡La economía del Señor funciona de modo contrario a la del mundo! El mundo dice: «Pues sí, cuando lo vea, y cuando tenga millones, ¡entonces comenzaré a dar!» Pero el Señor dice: «¡Comienza ahora a dar lo que tengas, que luego Yo te daré todavía más!» El hombre dice: «¡Yo primero! ¡La primera ley de la naturaleza es el instinto de conservación!» Pero el Señor dice: «¡Dios primero, y luego Yo me encargaré de cuidarte a ti!» (Mat.6:33)

Para que Dios te dé abundantemente tienes que dar sacrificada mente parte de lo que ya tienes. «¡Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza!» (Pro.11:24) ¡Y cuanto antes des y compartas lo que tienes, más te dará el Señor, más rico te volverás y más tendrás para compartir!
¡La codicia empobrece acaparando; la caridad enriquece dando! ¿Cuál es tu caso?
MACB

¡MÁS VALE CONSERVARSE SANO QUE TENER QUE CURARSE!


 
Recuerda: ¡más vale prevenir que curar! ¡Más vale valla en la cumbre, que hospital en el abismo! La mejor manera de evitar enfermedades es obedecer las leyes naturales de Dios: ¡vivir bien, comer bien, trabajar bien, divertirse bien, descansar bien, amar bien y mantener una buena relación con el Señor!
¡No puedes violar las leyes sanitarias de Dios, abusar de tu cuerpo y luego esperar tener buena salud, porque Dios ha puesto en ti un mecanismo de autodestrucción para castigar tus desobediencias a las reglas!
Dios ha establecido reglas por razones concretas. ¿Qué razones son? Él impone reglas porque te ama y quiere protegerte y cuidarte; ¡quiere que te guardes a ti mismo guardando las reglas! ¡A fin de cuentas, si te creó, sabrá qué es lo que más te conviene! (Éxo.15:26)
Por todo esto, dedícale atención a la prevención ahora, y no tendrás que preocuparte por la curación después. ¡Obedece esas lógicas reglas para la buena salud cuidando bien de Su Creación y proporcionándole la debida atención que el Creador sabe que necesita! ¡Obsérvalas tanto como puedas, y te harán sentir más saludable y feliz! ¡Que Dios te bendiga y te mantenga con buena salud!
MACB

QUÉ MARAVILLOSO LUGAR PARA REUNIRNOS: ¡A LOS PIES DE JESÚS!



El Señor dijo: «Solo una cosa es necesaria», sentarse a Sus pies y aprender de Él, como la María de las Escrituras. ¡Ella se sentaba a Sus pies, con los ojos puestos en Su rostro, y aprendía de Jesús! «A los que han escogido la buena parte», dijo Jesús, «¡no les será quitada!» (Luc.10:38-42)
Él dice: «Donde están dos o más congregados en Mi nombre, allí estoy Yo, en medio de ellos.» (Mat.18:20) Jesús está en medio de nosotros cada vez que nos congregamos en Su nombre, por lo cual siempre nos reunimos a Sus pies.
El Señor siempre recompensa que haya unidad en Su amor y que dediquemos nuestro tiempo y atención a Él y a Su Palabra. Él disfruta dando soluciones, y tiene que darlas cuando nos ve unidos en amor, en oración, en objetivos y en mente, corazón y espíritu, teniendo una sola mente. (1Cor.1:10) He ahí la maravilla y la clave del día de Pentecostés. ¡En medio de ellos estaba Jesús, y derramó Su espíritu sobre ellos! (Hechos 2)
¡Si leemos Sus Palabras, las estudiamos, las compartimos, oramos acerca de ellas y seguimos la luz de su verdad, nos fundiremos en Su amor, unidos en Su verdad, amalgamados como un cuerpo, bien concertados de acuerdo con Su Palabra!
MACB

miércoles, 13 de junio de 2012

¡SIGUE CREYENDO!


 
Muchos de nosotros hemos pasado por áridas y desoladoras experiencias, hemos vagado por las yermas soledades de este mundo, sintiéndonos perdidos y aparentemente separados de Dios mismo.
Si te encuentras en esa situación, en vez de lamentarte por haber incumplido la Voluntad de Dios, ¡sigue creyendo y alabando al Señor! Y fortalece tu fe con Su Palabra. ¡Arrepiéntete y pídele a Dios que te perdone para que puedas tener otra oportunidad de alcanzar Su voluntad, lo mejor, lo óptimo que Él tenga para ti! ¡Es posible que, como el pájaro al que se le partió el ala, aún vueles más alto que antes!
¡No te rindas nunca, no desistas, nunca te desanimes! Tal vez perdiste la primera oportunidad, pero quizá no la última. ¡Sigue creyendo! «¡La tempestad debe terminar, y el arco iris saldrá al final, confía en Su promesa de amor, sigue creyendo y alaba al Señor!»
Pídele a Dios una nueva posibilidad, ¡y te enviará otra oportunidad de oro para animarte y hacerte avanzar con el poder de Su Espíritu hasta la gloriosa victoria de tu destino celestial! ¡Sigue aferrándote a Sus promesas! ¡Y pase lo que pase, sigue adelante por Jesús!

¡EL AMOR DE DIOS NO TIENE LÍMITES!




 El amor de Dios es tan inmenso, que desciende a cualquier profundidad para salvar a alguien; llega a cualquier extremo para rescatarlo. ¡Él puede amar al hombre que haya caído a lo más bajo y salvarlo en su momento de mayor necesidad, cuando se encuentre en su estado más lamentable! ¡Para Él no hay límite ni extremo al que no llegaría para salvar a una pobre alma perdida con Su amor infinito y Su misericordia ilimitada! ¡Él desciende al nivel de nuestra necesidad!

«¡El amor de Dios va más allá de lo que uno pueda describir! ¡Sobrepasa la más alta estrella y baja hasta el infierno más vil!» ¡Mira cuán grande es la misericordia de Cristo! «Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches» (Mat.12:40). ¡Descendió a las entrañas del infierno para predicar el Evangelio de la liberación a los espíritus allí encarcelados! (1Pe.3:18-20)
«¿Adónde me iré de tu Espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia? ¡Si subiere a los cielos, allí estás Tú; y si en el infierno hiciere mi estrado, he aquí, allí Tú estás! ¡Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará Tu mano, y me asirá Tu diestra!» (Sal.139:7-10)

¡SIEMPRE QUE LEVANTAMOS UNA ANTORCHA PARA ILUMINARLE EL CAMINO A ALGUIEN, ILUMINAMOS EL NUESTRO TAMBIÉN!


No tengas en poco el gran efecto de la testificación personal, ya sea para convertir almas, como para inspirar y alentar tu propio corazón, llenarte de fogosidad y mantenerte vivo espiritualmente, al batallar en el frente mismo rescatando a las almas perdidas!
«El alma generosa será prosperada, y el que saciare, él también será saciado» (Pro.11:25). Testificar es en sí una recompensa, una bendición y un estímulo. Ver obrar al Señor inspira nuestros corazones. ¡Todos nuestros esfuerzos habrán valido la pena cuando veamos a Jesús, pero ahora también todo vale la pena al ver los maravillosos, emocionantes y satisfactorios resultados de nuestra labor!
A cada persona que testificamos la seducimos en el Espíritu. La atraemos, la enamoramos y sembramos la simiente de la Palabra de Dios en el Espíritu. ¡Y aunque no podemos conquistar a toda la gente, Dios nos da suficientes victorias para mantener nuestro entusiasmo y para que no nos demos por vencidos! ¡Aquellos que conquistamos hacen que todo valga la pena! «Nadie solo se ha de sentir si busca a un ser aún más solitario; ¡si de sí se olvida y su amor hace acudir a un lugar donde sea necesario!» ¡Cuanto más des, más te dará Dios!

viernes, 8 de junio de 2012

¡TODO CUANTO DEBES HACER ES SEGUIR A JESÚS!


 Dios siempre decide acertadamente, aunque nosotros no entendamos lo que hacemos. Siempre y cuando le obedezcamos y sigamos, Él seguirá adelante y pronto sabremos hacia dónde vamos. Como las ovejas tras su pastor. Jesús dijo: «Cuando el Buen Pastor ha sacado fuera Sus ovejas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen.» (Juan 10:4) Jesús sabe lo que hay más adelante. Sabe dónde están los verdes pastos y los pasos de montaña, y por dónde corren las aguas refrescantes. Sabe dónde están los rediles y dónde estarás a salvo y seguro. ¡Conoce también los lugares peligrosos, y más vale que no te separes de Él!
No deberías dar un paso si no es en pos de lo que te indica la mano de Dios. No te puedes fiar de tu propia prudencia, no puedes apoyarte en tu propio entendimiento: ¡debes buscar la guía e indicaciones sobrenaturales, milagrosas y poderosas de la mano de Dios! Si sigues al Señor, nunca errarás. Él está ahí al lado tuyo y sabe exactamente qué hacer. No intentes adelantarte para mostrarle el camino que quieres que siga. Es Él quien debe guiar, dado que sólo Él es capaz de hacerlo. Así que, por el amor de Dios, ¡sigue a Dios!
Que nuestra oración sea: «Señor, te seguiré; muéstrame el camino.»
AUTORIA - MACB