miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿QUIÉN NO HA SIDO ALGUNA VEZ UN HIJO PRÓDIGO?




Tal vez seas una oveja descarriada o un hijo pródigo, pero Dios sigue amándote y teniendo esperanzas en ti, por mucho que te hayas alejado.
¡Lo que Dios planeó para ti no dejará de cumplirse! ¡Eres Su hijo y tarde o temprano lo comprenderás y volverás a la casa del Padre tan rápido como puedas! La salvación tirará de ti con más fuerza que el cieno de la pocilga en que hayas hundido tus pies, y volverás corriendo a casa. Volverás a la fraternidad de la familia, a la alegría del Espíritu Santo y al alimento, la abundancia y la calidez del seno del hogar.
¡Nunca es tarde! ¡Aunque lo hayas perdido todo, tu primogenitura y tu herencia, el Padre todavía te ama y te recibirá con los brazos abiertos! Te llevará consigo a Su seno de amor y te dará vestiduras nuevas de justicia, un hermoso anillo nuevo de oro que será una recompensa incluso inmerecida, y un banquete de acción de gracias para celebrar que este hijo Suyo era muerto y ha revivido y vuelto a casa. (Ver Luc.15:11-32) ¿Oyes la voz del Padre que te llama: «¡Por favor, vuelve a casa!»?

martes, 4 de septiembre de 2012

SI NO SE RECONOCEN AQUÍ TUS ESFUERZOS, SE APRECIARÁN ALLÁ.



¡Muy grande será nuestra sorpresa cuando el Señor distribuya las recompensas y se vea quién era verdaderamente el mayor! Algunas personas llevan a cabo su servicio de forma desinteresada y sacrificada, se entregan por completo y sin reservas, pero a pesar de ello nunca se les reconoce su labor. ¡Pasan prácticamente desapercibidas! Sin embargo, Dios tiene un Libro muy grande, ¡Él se entera de esas cosas y lo apunta todo! Y pagará a cada uno conforme a sus obras, según sean buenas o malas (Ver Heb.6:10; 2Cor.5:10). En la Biblia dice: «Entonces los que temían al Señor hablaron cada uno a su compañero; y el Señor escuchó y oyó, y fue escrito Libro de Memoria delante de Él para los que temen al Señor y para los que piensan en Su Nombre» (Mal.3:16).
Algún día, dentro de poco, ante el Tribunal de Cristo y en la Cena de las Bodas del Cordero, el Señor recompensará grandemente a los que hayan tenido fe y perseverancia para permanecer en Su clase hasta que sonara la campana. Permanece fiel hasta el Final para que pronto, cuando te presentes ante Jesús, tengas la seguridad de haber cumplido tu labor lo mejor posible. ¡Entonces podrás «gozarte y alegrarte, porque tu galardón es grande en los Cielos»! (Mat.5:12) ¡Aquí no lo es siempre, pero Allí lo será eternamente!

«¡YA NO ARDO YO, MAS ARDE CRISTO EN MÍ!»




¿Sabes cuál es el principio físico de la vela? En realidad lo que arde no es la mecha, sino la cera. Y en las lámparas de aceite, el principio es el mismo: ¡tiene que arder el aceite, no la mecha, pues sin aceite, la mecha desaparecería!
Muchas veces nos esforzamos demasiado, trabajamos excesivamente y tratamos de hacerlo todo con nuestras fuerzas, cuando lo que deberíamos hacer es dejar que el Señor arda, dejarlo fluir a Él a través de nosotros, ¡dejarlo arder a Él! Si ardemos nosotros, nos consumiremos muy pronto. ¡Pero si permites que arda Él durarás mucho más! ¡Deja que arda el aceite, el Espíritu Santo! ¡Ese es el secreto de la mecha!
¡La mecha debe sumergirse profundamente en el aceite! La mayor parte de la mecha se sumerge en el aceite, pero sólo una parte queda expuesta al aire y a la llama. ¡Es el aceite mayormente lo que arde, y casi nada la mecha, muy poco, puesto que el aceite fluye a través de la mecha cuando está sometida y sumergida profundamente en el aceite! ¡Es entonces que da una luz clara y brillante a toda la casa, con la belleza de Su perfección, en la santidad de Su luz! ¡Pues no ardo yo, mas arde Cristo en mí! ¡Y la vida que ahora vivo, la vivo mediante la fortaleza del Señor que vive en mí! (Gál.2:20; Mat.5:14-16)



domingo, 2 de septiembre de 2012

¡TODO ES COMO UN JARDÍN!



¡En el principio Adán fue el primer jardinero! Por muy perfecto que fuera el Jardín del Edén, hacía falta alguien que lo atendiese, y Dios le dio a Adán el trabajo de cuidarlo y mantenerlo. ¡El Señor esperaba que el ser humano mejorara Su Creación!
¡Las tareas de jardinería nunca acaban! ¡Hay que luchar constantemente contra los insectos, las sabandijas, las alimañas, la podredumbre, los hongos, la humedad, las enfermedades de las plantas y toda clase de ataques del Diablo! ¡El Jardín de Dios lucha constantemente contra el jardín del Diablo! El jardín del Diablo es el infierno y él trata de desplazarlo a la Tierra, para crear un infierno en la Tierra. Se propone frustrar el plan divino y destruir el Jardín de Dios, a los hijos de Dios, ¡pero no lo logrará!
¡La vida es un gran jardín, una gran tarea y un gran aprendizaje, con muchas enseñanzas, y aprendemos más cada día! ¡No hay jardinero que lo sepa todo, sino Dios el Creador! ¡Todos los jardineros tienen que estudiar y aprender de otros jardineros y de Dios, el Creador y Jefe, el Dueño del Jardín, el que lo creó! ¡Nosotros tenemos mucho que aprender y suficiente trabajo para mantenernos ocupados de aquí a la eternidad!

¡EL AMOR DE DIOS NO TIENE LÍMITES!


El amor de Dios es tan inmenso, que desciende a cualquier profundidad para salvar a alguien; llega a cualquier extremo para rescatarlo. ¡Él puede amar al hombre que haya caído a lo más bajo y salvarlo en su momento de mayor necesidad, cuando se encuentre en su estado más lamentable! ¡Para Él no hay límite ni extremo al que no llegaría para salvar a una pobre alma perdida con Su amor infinito y Su misericordia ilimitada! ¡Él desciende al nivel de nuestra necesidad!
«¡El amor de Dios va más allá de lo que uno pueda describir! ¡Sobrepasa la más alta estrella y baja hasta el infierno más vil!» ¡Mira cuán grande es la misericordia de Cristo! «Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches» (Mat.12:40). ¡Descendió a las entrañas del infierno para predicar el Evangelio de la liberación a los espíritus allí encarcelados! (1Pe.3:18-20)
«¿Adónde me iré de tu Espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia? ¡Si subiere a los cielos, allí estás Tú; y si en el infierno hiciere mi estrado, he aquí, allí Tú estás! ¡Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará Tu mano, y me asirá Tu diestra!» (Sal.139:7-10)

sábado, 1 de septiembre de 2012

¡PUEDES CONOCER TU FUTURO!



¿Te da la impresión, como a muchas personas, de que estamos viviendo al borde del abismo? ¿Te has preocupado alguna vez por el futuro del mundo? ¿Te has preguntado qué nos sucederá a todos? ¡En reali­dad, puedes conocer el futuro, puedes saber lo que va a suceder!
¿Cómo es posible? ¿Cómo pueden los mortales sobre­pasar los límites del tiempo y ver el futuro? ¡Mediante el cono­cimiento de Dios y Su maravillosa Palabra, la Biblia! ¡Porque en el espíritu, que es donde mora Dios, es como si el pasado, el presente y el futuro fueran una misma cosa! ¡A Sus ojos, todo es igual, y no le cuesta nada revelar a Sus profetas y videntes los misterios del futuro!
¡Te darás cuenta de que la Palabra de Dios es espe­cífica y muy clara! Tal vez sea imposible conocer todos los detalles, pero por la Palabra de Dios podemos saber lo suficiente sobre los principales acon­teci­mientos y sus características, así como sobre sus perso­najes centrales, ¡y en algunos casos hasta cuándo van a suceder exactamente, porque Dios ya lo ha dicho en Su Palabra! ¡No hace falta que te preocupes, que temas, ni que elabores conjeturas! ¡Lo dice todo con suma claridad!
Entender lo que va a suceder significa estar preparado para afrontarlo y soportarlo cuando se presente. ¡Así que estudia la Palabra!

AÑOS DE COMPARTIRLO TODO, Y UNO POR OTRO VELAR;¡UNA VIDA LLENA DE AMOR NO SE PUEDE COMPARAR!



¡La vejez debería ser considerada como la mejor época de la vida! Si llenaste tus años de amor, viviste bien y lograste algo para el Señor, ¡es una época en que puedes ver el buen fruto de tus esfuerzos! ¡Y eso contribuye a que sea la mejor época de la vida!
Es verdaderamente lamentable ver cuántos conside­ran la ancianidad como una edad terrible, ¡cuando lo cierto es que cuanto más se envejece, mejor van las cosas! La vejez sólo se convierte en una decepción cuando vemos que han pasado los años y no nos han servido para acercarnos más a Dios. En ese caso es como andar en círculos; ¡moverse sin avanzar! ¡Pero Dios no nos regaló la vida con la intención de que la primera mitad fuera la mejor! Dios concluye todo lo que comienza (Sal.138:8). ¡Dios siempre termina lo que empieza! De manera que no temas a la vejez ni te rebeles contra ella; vive plenamente esa etapa de la vida y haz de ella algo hermoso.

«Pues la vejez las mismas oportunidades ofrece
que la juventud, sólo en apariencia diferentes.
¡Y al desva­necerse la luz del atardecer,
brillan las estrellas, que de día nadie ve!»