sábado, 4 de agosto de 2012

¡DIOS QUIERE QUE SEAS FELIZ!



¡El nuestro no es un Dios triste! ¡Es un Dios alegre, que quiere que tú también seas feliz! En la Biblia dice: «¡Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor!» (Sal.144:15) He ahí lo esencial de la Salvación: ¡librarnos del sufrimiento, del dolor, de la muerte y de las lágrimas que el Enemigo y los pecados del hombre han acarreado al mundo! Dios no es un monstruo que trata de negártelo todo para hacerte desgraciado. ¡No, Él ama la vida y lo creó todo para que lo disfrutes! ¡Hizo este mundo tan hermoso como morada para ti, para que vivas en él y te deleites, y como muestra de Su amor te ha dado un cuerpo, una mente y un corazón maravillosos para poder disfrutar de él!
¡En realidad, a veces nos bendice tanto que llega casi a consentirnos, al concedernos las peticiones de nuestro corazón por habernos deleitado en Él! (Sal.37:4) Claro que Dios es muy astuto: ¡sabe que cuanto más felices seamos, más le amaremos y más dispuestos estaremos a obedecerle, motivados simplemente por el amor, y que así cumpliremos mejor nuestra tarea para Él de servir a las personas con las que Él quiere que compartamos Su amor!
Dios quiere hacerte feliz con Su amor y ayudarte a llevar también la felicidad a los demás, ¡mediante Su amor y el tuyo! He ahí el principal objetivo de nuestra vida: ¡amar a Dios y disfrutar de Él eternamente, tratando de ayudar a los demás a hacer lo mismo!

viernes, 3 de agosto de 2012

¡PARA DIOS, LA PERFECCIÓN ESTÁ EN EL AMOR!



¡El concepto que tiene Dios de la perfección es con mucha frecuencia muy distinto al nuestro! Dios tomó a un hombre que era un asesino y lo convirtió en el apóstol Pablo. Jesús tomó a una mujer que era una de las rameras más notorias de la ciudad y la convirtió en una de Sus discípulas favoritas. El rey David fue uno de los peores pecadores de la historia, ¡pero fue también uno de los mayores santos, pues sabía que, para obtener perdón, dependía absolutamente del amor y la misericordia de Dios!
¡Para Dios, la imagen de la santidad no es la perfección inmaculada, sino el pecador sin perfección, que no tiene en sí mismo nada de bueno, pero que depende totalmente del amor y la misericordia de Dios! Esa es la única clase de santos que existe, ¡no hay otros!
Si nos sentimos muy buenos y justos, en realidad es porque somos unos santurrones, ¡y no es que tengamos los ojos muy puestos en Dios, sino en nosotros mismos! ¡Olvidémonos, pues, de tratar de alcanzar la perfección, porque nunca lo lograremos! ¡Obedezcamos simplemente al Señor y hagamos todo lo que podamos por Jesús y los demás!
Hay un solo criterio de justicia o perfección: ¿te apoyas totalmente en el Señor, confías en Él, en Su amor y en Su misericordia? La verdadera bondad es estar lleno del Señor y de Su amor, ¡pues sólo Él es bueno!

¡NO DUDARÉ AUNQUE TODOS MIS PLANES NAUFRAGUEN!




Cuando todo va mal y parece contrario a la Palabra y a lo habitual, sólo los que tienen gran fe pueden decir como Job: «¡Aunque Él me matare, en Él confiaré!» (Job 13:15) Si bien el Señor permitió que el Diablo casi lo matara, a pesar de ello Job no cedió ante el Diablo, ¡ni siquiera ante su esposa, que le decía que maldijera a Dios y muriera! ¡Siguió confiando y obedeciendo! ¡Y por ello resultó doblemente bendecido y vive eternamente!
Pero muchas personas desfallecen cuando van rumbo a la victoria. Se debilitan, se cansan y se dan por vencidas. Flaquean justo antes del momento decisivo. «Padecen muchas cosas en vano» (Gál.3:4). ¡Sufren mucho, y luego se quedan sin la victoria! Se rinden con demasiada facilidad, como Esaú, que menospreció su primogenitura y se contentó con algo que podía ver y creer fácilmente, en vez de algo que no podía ver y para lo que necesitaba mucha fe (Gén.25:33-34).
Por eso, cuando las cosas se pongan muy negras, ¡no mires abajo! ¡Mira hacia arriba! ¡No tengas miedo, ten fe! ¡Sigue creyendo y obedeciendo pase lo que pase! No pongas cara larga, no murmures ni te desalientes; alaba al Señor y agradécele por fe todas las gloriosas victorias futuras, aunque no las puedas ver todavía. ¡Mañana te alegrarás de haber confiado en Él!

jueves, 2 de agosto de 2012

¡LA CLAVE DE LA CALMA, LA PAZ, LA SERENIDAD, LA PACIENCIAY EL AMOR ES REPOSAR EN EL SEÑOR!



Jesús dijo: «Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar. Llevad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas; porque Mi yugo es fácil y ligera Mi carga» (Mat.11:28-30).
El Señor dijo: «Mi yugo es fácil y ligera Mi carga», pero puso una condición: «¡Venid a Mí!» Cuando te sientas agotado por las tensiones de esta vida podrás volar hacia Dios en las alas de la oración y la fe, y hallar allí el alivio que sólo Él puede darte. ¡Él sabe qué es lo que más necesitas! Descanso, paz e intimidad con Él, y el alimento de Su Palabra. «Y hallaréis descanso para vuestras almas». Muy pocos entienden que el alma es un cuerpo y su espíritu (Gén.2:7). ¡Si no descansas en el Espíritu, agotarás tu cuerpo!
Jesús incluso llegó a decir de sí mismo: «Soy manso y humilde de corazón» -humilde- «y hallaréis descanso para vuestras almas». Si eres manso y humilde de corazón, hallarás descanso para tu alma, ¡porque Su yugo es fácil y ligera Su carga! ¡Toma Su yugo! ¡No el yugo de este mundo, ni tu yugo personal, sino el yugo del amor de Jesús y Su carga de amor por los demás!


«ECHA SOBRE EL SEÑOR TU CARGA, Y ÉL TE SUSTENTARÁ.» (SAL.55:22)



Dice el Señor en Su Palabra que nunca te dará más de lo que puedas soportar y que siempre te dará una salida (1Cor.10:13). De una manera u otra, Él siempre te facilitará las cosas o al menos te ayudará a soportarlas. Dice incluso, de nuestro servicio a Él: «¡Mi yugo es fácil, y ligera Mi carga!» (Mat.11:28-30) En determinadas ocasiones ese versículo podrá brindarte mucho aliento, si te ves tentado a sentir que la vida es demasiado difícil y que la carga -esa dificultad por la que estés atravesando en el momento- es demasiado pesada.
A veces el camino es duro y accidentado, la carga se hace pesada y penosa y las personas con las que te cruzas no siempre son amables. ¡Pero por lo general nuestro camino es llano y feliz, el Señor nos ayuda a llevar la carga y ayudamos a rescatar muchas almas perdidas!
Por eso, si alguna vez te sientes sobrecargado y decaído, ¡échale la carga a Jesús! ¡Y si, en efecto, el peso es excesivo, Él te ayudará a llevarlo! ¡Busca al Señor! ¡Echa sobre Él tu carga! ¡Déjala caer sobre Él, hazte a un lado y échate a dormir! ¡Que sea Él quien vele toda la noche! ¡No te preocupes! ¡Deja que sea el Señor quien se preocupe! ¡Sus hombros son suficientemente amplios para llevar la carga que sea, todas las cargas juntas, incluida la Suya propia!

miércoles, 1 de agosto de 2012

AUNQUE A TU ALREDEDOR NO HAY MÁS QUE GUERRA Y CONFUSIÓN, EN TU CORAZÓN PUEDE REINAR LA PAZ GRACIAS A JESUCRISTO, EL PRÍNCIPE DE PAZ.



En el mundo exterior hay guerra, desorden y confusión, pero tú por fin te has librado de eso interiormente, y el Señor puede guardarte aun en medio de cualquier problema o disturbio. ¡Así que por nada debes preocuparte!
¡Jesús nunca duerme! Él vela siempre. Conoce cada uno de tus cabellos. Todo está en Sus manos. «Me oculta en la Roca (Jesús) que sombra le da a una tierra sedienta de Dios; y con Su mano mi ser guardará seguro y envuelto en Su Amor.»
¡El Señor puede protegerte estés donde estés! ¡Y si decide que es mejor llevarte al Cielo, con Él, en lugar de cuidarte, de todos modos te irá bien! «Porque nuestras vidas están escondidas con Cristo en Dios», «Tú guardarás en completa paz a aquél cuyo pensamiento en Ti persevera, porque en Ti ha confiado» (Col.3:3; Isa.26:3).
Es Él quien da paz. De Él viene tu socorro. En Él está tu confianza. Debes depositar tu confianza en Jesús, ¡el fundamento más sólido del mundo! «¡A salvo en los brazos de Jesús, seguro en Su acogedor regazo! ¡Allí se encuentra la dicha, allí te aguarda el descanso!»

¡A SOLAS CON DIOS, ÉL TE DARÁ SOLUCIONES ESPIRITUALES QUE HARÁN DESAPARECER TUS MONTAÑAS DE PROBLEMAS!



Rendirás mucho más para el Señor si sencillamente dedicas más tiempo a la oración, a solas con Dios. Si no buscas un momento de reposo y tratas de acudir al Señor, ¿cómo esperas recibir algo de Él? A solas y en silencio escucharás al Señor mejor que de ningún otro modo. ¡Porque así podrá hablarte a ti solo, y tú podrás prestarle toda tu atención y mostrarle el honor debido! Hasta Jesús tenía que levantarse al alba, antes que Sus discípulos, y alejarse por entre los cerros, o escalar la montaña, para poder estar a solas con Dios y escuchar a Su Padre.
¡Para poder oír al Señor tendrás que guardar silencio a solas en algún lugar, de alguna manera y en algún momento! ¡Debes darte cuenta de que te resulta imposible resolver tus problemas recurriendo a tus propias fuerzas, tienes que ansiar desesperadamente la solución que pueda darte Dios, dejar todo lo que estés haciendo, y escuchar! Ayúdanos, Jesús, a recordar que no podemos seguir adelante sin la visión celestial que Tú das. Todos necesitamos pasar más tiempo a solas contigo, para descansar al abrigo de Tus brazos, para recuperar las fuerzas y obtener la fortaleza de Tu Espíritu. Para poder pensar solamente en Ti, para orar y acercarnos a Ti sin que medien otras distracciones. ¡Gracias, Jesús!